El taller de bolsillo
52 semanas para dibujar

Disponible

$500.00

Este libro ofrece 52 ejercicios que te acompañarán a lo largo de un año en el aprendizaje y la práctica del dibujo, empezando por la observación y las nociones más básicas hasta llegar a la expresión y el estilo. Si te atrae el dibujo pero la vida diaria no te permite sumergirte a fondo en su potencial, aquí encontrarás dosificadas en pequeñas píldoras semanales las claves técnicas, temáticas y expresivas de este lenguaje artístico. La línea continua, las sombras chinescas, los llenos y los vacíos, la técnica del cuadriculado, el dibujo automático… Entra en contacto con las múltiples caras del dibujo a un ritmo regular y pausado, con ejercicios básicos y avanzados para que adaptes tu aprendizaje a tus intereses y posibilidades.

Descripción técnica del libro:

21 x 15 cm
224 páginas
Español
ISBN/EAN: 9788425232107
Rústica
2019
Descripción
Descripción

Detalles

Este libro ofrece 52 ejercicios que te acompañarán a lo largo de un año en el aprendizaje y la práctica del dibujo, empezando por la observación y las nociones más básicas hasta llegar a la expresión y el estilo. Si te atrae el dibujo pero la vida diaria no te permite sumergirte a fondo en su potencial, aquí encontrarás dosificadas en pequeñas píldoras semanales las claves técnicas, temáticas y expresivas de este lenguaje artístico. La línea continua, las sombras chinescas, los llenos y los vacíos, la técnica del cuadriculado, el dibujo automático… Entra en contacto con las múltiples caras del dibujo a un ritmo regular y pausado, con ejercicios básicos y avanzados para que adaptes tu aprendizaje a tus intereses y posibilidades.

Magali Cazo

Michel Lauricella, formado en la École Nationale Supérieure des Beaux-arts de París, es profesor de dibujo anatómico en L’Institut Supérieur des Arts Appliqués (Lisaa) y en el taller Fabrica114, en París. Lleva más de veinte años impartiendo clases de morfología humana a través del dibujo en diferentes centros de Francia.

Índice de contenidos
Índice de contenidos

Índice

Prefacio
Introducción 
Ejercicios 
Materiales 

SEMANAS
Un espacio propio 
Cabeza abajo 
Paseo dibujado 
Línea continua 
Líneas rectas 
Sombras chinescas 
Manchas de tinta 
Siluetas 
Llenos y vacíos 
Cuadriculado 
Boca oreja 
Retratos 
Perspectiva 
Encajados 
Dibujo automático 
Ordenar el caos 
Enfoque morfológico 
Espejos deformantes 
Una ventana al mundo 
Cuerpo paisajístico 
Textos dibujados 
Collages 
Los tres colores primarios 
Dibujos en tres tonos 
Monotipos 
Evaluación de mitad de curso 

Al estilo de 
Pies y manos 
Pliegues 
Complementarios 
Objetos improbables 
Metamorfosis 
Papel principal y papel secundario 
Autorretratos 
Crono 
Dibujar el movimiento 
Bitácora de lo cotidiano 
Croquis de intención 
Inventarios 
Caracteres 
Criaturas imaginarias 
Crepúsculo 
Cartografía 
El color del tiempo 
Paisajes interiores 
Fotos de familia 
Dibujar los sentimientos 
Arrepentimientos 
Redibujar el espacio 
Soportes 
Gran formato 
Evaluación final 

Recursos 
Sobre los autores 

Lee un fragmento
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52 semanas, un año de dibujos

Este libro es una selección de 52 ejercicios que alternan sucesivamente enfoques técnicos y enfoques expresivos. Un ejercicio por semana, para dibujar durante un año entero. Está dirigido a todas aquellas personas, principiantes o con experiencia, que quieran aventurarse en la práctica cotidiana del dibujo. En función de tu nivel de partida, podrás atender a las distintas propuestas con un grado mayor o menor de ambición.

Hemos preferido dividir el año en semanas antes que en días, para que puedas acomodar este aprendizaje a tu conveniencia, pero, sobre todo, para que le dediques el tiempo necesario a desarrollar mejor tus dibujos y tus ideas.

Para cada semana, proponemos un ejercicio principal y algunas sugerencias adicionales, para que vayas poniéndolas en práctica según tus posibilidades.

Lo ideal es que afrontes cada ejercicio realizando tantas versiones de él como te sea posible. Para progresar, es mejor mantener cierta regularidad que dedicar ratos largos, pero dispersos, a la práctica del dibujo. Así que tómate el tiempo de hacerle un verdadero hueco en tu vida.

Si la primera mitad de este libro está dedicada al aprendizaje y a la asimilación de nociones básicas, en la segunda te invitamos a seguir tu propio camino, a poner en cuestión los distintos “métodos”, a establecer tus preferencias dependiendo del tipo de actividad con la que más disfrutes.

Esperamos que este libro te ayude a conocerte mejor, tanto por tus creaciones como a través de ellas. El objetivo es ayudarte a identificar tus temas de interés, tus necesidades, tu ritmo, y que te familiarices con el proceso creativo y aceptes sus recodos, sus cuestionamientos, sus infinitas posibilidades, tanto las opuestas como las complementarias.

El resultado podrá tomar la forma de un trabajo libre, rea- lista o abstracto, realizado con minuciosa conciencia o por un estallido de creatividad, en función de tus estados de ánimo, de los motivos escogidos o simplemente por el afán de cambiar de experiencia.

Si hemos querido preparar este libro a dúo es porque nos pareció que la combinación de nuestras miradas podía ampliar el campo de posibilidades. Confrontando nuestras visiones acerca del dibujo y de su aprendizaje, nos pareció que convenía tratarlo como una práctica variada, cuyos diversos aspectos no tienen por qué resultar excluyentes. Hay múltiples respuestas a la pregunta “¿Qué es dibujar?”, y también muy numerosas razones para realizar dibujos, y todos los diferentes enfoques pueden coexistir de forma armoniosa. Así pues, será cuestión de dibujar a través de la observación, pero también de la imaginación, de la figuración o de la abstracción.

Magali Cazo y Michel Lauricella

Copyright del texto: sus autores
Copyright de la edición: Editorial Gustavo Gili SL

 

 

Introducción

Dibujar nos permite desarrollar nuestra curiosidad, nuestro arraigo en la vida y nuestra capacidad para maravillarnos. Al dibujar hablamos sin palabras, con un lenguaje que entiende todo el mundo. “Si pudiéramos decirlo con palabras, no habría ninguna razón para pintarlo”, señaló una vez Edward Hopper.

La imagen revela al espectador una parte de sí mismo que este no siempre tiene ocasión de analizar. Más allá del tema representado, tanto el trazo como el contraste, el color, el encuadre y la composición dicen mucho también… Son nociones abstractas que, en su conjunto, comunican tácitamente informaciones secretas al observador.

En lo que se refiere al análisis y la observación, dibujar nos permite comprender una forma, una cosa, un ser… Es una práctica que nos vuelve cada vez más curiosos y más ávidos de aprehender lo que nos rodea. Cuando el dibujo se convierte en un medio de expresión, nos ofrece la oportunidad de “digerir” nuestras vivencias y emociones. ¡En cierto modo, aligera nuestras cabezas y nuestros corazones! Es un transmisor de sensaciones para todos, pues a veces nos permite percibir cosas que ni siquiera intuíamos antes de coger el lápiz. Por otro lado, a menudo constatamos que somos capaces de plasmar mejor aquello que amamos; evocar nuestros sentimientos nos ayuda a dar vida a un dibujo. Por ejemplo, nuestra motivación aumenta cuando realizamos el retrato de alguien cercano…

Solemos considerar el dibujo como una práctica mental, pero en realidad es también física: muchas veces implica sentir en nuestro propio cuerpo lo que nos disponemos a representar. Podríamos incluso decir que consiste en convertirnos en lo que dibujamos, en encarnarlo para reproducirlo en toda su verdad. Un dibujo con las proporciones perfectamente exactas, pero desprovisto de sentimiento, puede resultar menos parecido a su modelo que un dibujo menos realista, pero “auténtico”.

Para la mayoría de nosotros, el dibujo precede al lenguaje, de la misma forma en que existió, en la historia de la humanidad, antes que la escritura.

Podríamos decir que hay algo muy primario en nosotros que nos empuja a dibujar y a transmitir a los demás lo que llevamos dentro y lo que vemos.

Sin embargo, el dibujo es víctima de una sacralización: al hacernos mayores, muchos de nosotros ya no lo vemos como una práctica natural y espontánea, sino como un don misterioso que solo algunos poseen.

Nosotros somos docentes y podemos dar fe del miedo generado por esta creencia entre nuestros alumnos principiantes. Por este motivo nos tomamos muy a pecho proponer una práctica del dibujo basada en el disfrute.

La adquisición de unas bases técnicas, como las de la morfología y la perspectiva, resultará de gran ayuda. Aquí los presentamos como dos aspectos del dibujo diferenciados, entre otros tantos. Algunos disfrutarán explorándolos, mientras que otros sentirán que su sensibilidad los hace más propensos a los ejercicios de expresión libre. Una cosa sí es segura: tu creatividad se verá enriquecida a través de todas estas experiencias. Cada uno encontrará, entre todas nuestras propuestas, el camino que mejor le convenga.

El propósito último es que descubras tu propia visión. Con el tiempo, tus dibujos te permitirán aprender cosas sobre ti mismo y sobre tu visión del mundo, pues serán el rastro de tus experiencias. Un consejo: mantén toda tu producción de este año fuera de la vista de los demás, y ponle fecha a cada una de las piezas para que puedas volver la vista sobre ellas al finalizar el ciclo. Cuando tengas la sensación de que te estancas, poder recuperar tus primeros dibujos te permitirá evaluar tu progresión con más objetividad.

Ejercicios

La primera semana es un momento de arranque, que incluye el acondicionamiento de un espacio propio dedicado a la práctica creativa. A mitad de curso y en la última semana habrá ocasión para hacer balance. El resto de las semanas se articulan con arreglo a este plan:

· una cita, en la mayoría de las ocasiones de un(a) artista, siempre relacionada con el ejercicio propuesto; el objetivo del ejercicio;
· “Tu turno”: las técnicas que habrás de emplear y la descripción del ejercicio;
· “Y si tienes tiempo”: sugerencias para dar continuidad al ejercicio;
· “Para inspirarte”: ejemplos formulados para facilitarte las búsquedas en internet.

En cada ejercicio, te invitaremos a dar un vistazo a imágenes de tres artistas —pintores, escultores, dibujantes de tebeos, diseñadores de moda, ilustradores, fotógrafos…—, que te permitirán ampliar tu abanico de posibilidades.

Cuando te propongamos que trabajes a partir de fotos, lo ideal es que las saques tú. Es aconsejable que estés plenamente presente en todas las etapas del proceso creativo. La selección, el encuadre, la decisión entre el color o el blanco y negro, etc.: dibujar es elegir. Dibujar a partir de tus propias fotografías te permite empezar a explorar desde una visión personal.

Copyright del texto: sus autores
Copyright de la edición: Editorial Gustavo Gili SL

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